1
SINALOA
2
CDMX
3
CHIAPAS
4
OAXACA
5
YUCATÁN
6
DURANGO
7
MICHOACÁN
8
QUINTANA ROO
9
CHIHUAHUA
10
SAN LUIS POTOSÍ
Explanation
WAAY CHIVO
Origen: Maya.
Domicilio: Montes cercanos a los poblados.
Señas particulares: Tiene cuerpo humano pero cabeza y piernas de chivo, como un “macho cabrío” en dos patas -imagen típica del diablo-. Es de color negro. Tiene grandes cuernos retorcidos, piernas fuertes y peligrosas garras. Luce largas barbas y un pecho muy velludo. Sus ojos, rojos y centelleantes tienen una mirada desorbitada. Posee inteligencia humana, una fuerza descomunal y se mueve a enormes velocidades, desatando violentos remolinos a su paso. Lo envuelve una nube de intenso frío. Emite espantosos gemidos, carcajadas estruendosas e insultos. Sacia su sed con sangre de cabra. Es extremadamente maligno, odia la luz y adora la oscuridad.
Misión:
Castigar a los hombres por sus pecados y devorar humanos, en especial niños. Suele escalar altos muros, aterrorizando a todos con su sombra gigantesca. Quema la boca de quienes delatan sus fechorías o pronuncian su nombre. Hace perder la razón o enfermar de altas fiebres a los que intentan atacarlo.
Antídoto: Destruir las partes de cuerpo que el brujo deja en casa cuando se transforma.
EL NAHUAL
Origen: Azteca, tolteca, mixe, maya, tarahumara, yaqui, etc.
Señas particulares: Es mitad humano y mitad bestia. Es el espíritu secreto de cualquier ser humano, aunque generalmente se
trata de un brujo que se transforma por las noches en animal, a menudo un perro negro o un jaguar. Come ganado y sangre de niños, pero su principal alimento son los miedos, deseos y odios de las personas. Tiene los ojos fulgurantes y rojizos. Emite risotadas o gruñidos aterradores. Es burlón, furtivo y salvaje.
Misión: Ser guardaespaldas de su “doble”, vengador, terrorista nocturno y “roba-chicos”. Tiene el poder de metamorfosearse, hipnotizar, hechizar, causar enfermedades y la muerte.
Antídoto: Quemar las partes del cuerpo que el brujo deja atrás cuando se transforma.
SINSIMITO
Origen: Maya.
Señas particulares: Es un gorila con rasgos humanos y rostro de hombre o de mujer. Posee una larga cabellera y un cuerpo cubierto de pelo café oscuro, como el de un oso. Tiene los pies grandes y al revés (sus huellas tienen el doble del tamaño
de una huella humana y avanzan en sentido inverso a los movimientos de la bestia).
Misión: Custodiar las montañas, aterrorizar a la gente, matar a los hombres y secuestrar mujeres, a quienes alarga la vida. Pese a ser una bestia sabe hablar en lengua maya, y es inmune a las balas y las flechas.
Antídoto: Encender fuego a su larga cabellera. Bailar desnudo o en círculo. Meterse al agua o hacerse acompañar de un perro.
ALUXES, CHANEQUES Y GUAJES
Origen: Maya, nahua, totonaca y mixe.
Señas particulares: Tienen figura humana de pequeña estatura, cuerpo deforme, enorme cabeza
y cara de anciano. Algunos poseen cola o están cubiertos de granos. Sus
orejas son desproporcionadamente grandes para escuchar a distancia, o sólo tienen una oreja izquierda. Tienen los pies al revés. Pueden ser invisibles, transparentes, o bien de color blanco o chocolate. Están hechos de viento y provocan fuertes tolvaneras.
Misión: Proteger los cultivos y vigilar las ruinas. Son rufianes del camino, espanta-gentes, ocultadores de objetos y secuestradores. Algunos tienen el poder de convertirse en tigres, devoran a las mujeres y se comen a los hombres a lengüetazos. Pueden hechizar (“alumbrar”) el alma de niños y los viajeros. Provocan escalofríos, calenturas y enfermedades como “la pérdida del alma”
o “el espanto del chaneque”.
Antídoto: Darles ofrendas constantemente, usar la ropa al revés y portar amuletos como ojos de venado, collares de nueces y piedras de río.
WAAY POP
Origen: Maya.
Señas particulares: A veces se presenta como un hombre gigante con cabeza de ave de rapiña; otras veces como un siniestro pájaro carnicero. Su cuerpo es de color negro. Tiene alas de petate, revestidas de filosas navajas de pedernal, y garras gigantescas. Posee una fuerza física descomunal. Produce gran bullicio con su aleteo. Es sanguinario, astuto, corrupto y cruel.
Misión: Ser exterminador, cazador aéreo, secuestrador y devorador de seres humanos vivos. Es un farsante experto, contrabandista de sustancias tóxicas y vendedor de esclavos.
Antídoto: Atraparlo en pleno vuelo y quemarlo en una hoguera.
SERPIENTE DE FUEGO
Origen: Mixe.
Señas particulares: Tiene cuerpo de langosta y cabeza de serpiente, pero emplumada; sus cuatro patas terminan en garras; su cola tiene forma de una mecha, que al incendiarse le provee de propulsión ígnea. Es astuta, fulminante y versátil. Se alimenta de los deseos y ambiciones de los hombres. Misión: Ser mensajera entre el cielo, el mar y la tierra. Ser nahual y asistente de los dioses, buscadora de tesoros y dispensadora de dones. Tienen el poder de transformarse en estrella fugaz, de bucear en el mar y de incendiar a quien la mire.
Antídoto: Usar gruesos lentes de sol, incluso en las noches.
TUKÁKAME
Origen: Huichol.
Señas particulares: Tiene cuerpo humano, pero a veces es un simple esqueleto o adquiere la figura de un lobo. Es de color negro con rayas blancas y siempre está manchado de sangre. Tiene la cara pintarrajeada como una máscara, con puntos blancos asquerosos. Posee alas de zopilote o de murciélago. Lleva cuernos en la cabeza, como un diablo, y el pelo muy desordenado. El borde de sus orejas es como una sierra. Tiene saltada la bola del ojo.
Misión: Gobernar el inframundo. Ser caníbal y carroñero, chupa huesos, limpia cadáveres y raptor de almas. Tiene el poder de provocar demencia y de usar como arma los “cinco grandes fuegos”, alimentados con sangre de sus víctimas.
Antídoto: Quemarlo para que se convierta en agua o correr a refugiarse en el pantano sagrado, lejos del desierto.
SERPIENTE TSUKÁN
Origen: Maya.
Señas particulares: Su cuerpo es enorme y tan grueso como un tronco. Es de color verde con puntos negros. Tiene una gran cabeza con crines, ojos de caballo y alas de murciélago gigantes. Su aliento es caliente y poderoso. Cuando surca el cielo desprende un fulgor rojizo. Tiene muy mal carácter. Es rebelde y huidiza como el aire, de modo que muy pocos tienen la capacidad perceptiva o espiritual para verla.
Misión: Custodiar las aguas de los cenotes y pozos, así como los tesoros ocultos en las cuevas. Tiene el poder de una gran aspiradora, con el que chupa a todas las presas voladoras que se acercan a su cueva. Causa parálisis en las piernas, altas fiebres e incluso la muerte a quienes tienen la desgracia de encontrarse con ella.
Antídoto: Hacerse guaje cuando se le vislumbra, y correr con toda el alma lejos de su presencia.
BOLAS DE FUEGO
Origen: Totonaca.
Señas particulares: En su forma original son mujeres (jóvenes y hermosas, o ancianas y horribles), pero se aparecen como inmensas aves negras o como bolas de lumbre que caen del cielo, igual que los meteoritos. Tienen patas de guajolote, pico puntiagudo y una lengua larguísima para chupar la sangre de los recién nacidos. Sus ojos son rojos y llameantes. Poseen corazón de agua. Son farsantes, pues tienen doble personalidad. Son fogosas, exhibicionistas, escurridizas y vengativas.
Misión: Actuar como asistentes personales del Diablo, secuestrando almas para el infierno y engañando a los hombres. Tienen el poder de metamorfosearse en ave, bola de fuego o bellísima mujer, así como de hacer maleficios y de colarse por cualquier sitio como el humo.
Antídoto: Colocar en casa crucifijos, palanganas de agua, espejos y objetos al
revés. Quemar las partes del cuerpo que se quitaron para transformarse. Lazarlas cuando son “Bolas de fuego”. O conjurarlas, rezando con palabras pronunciadas de atrás para adelante.
LA SERPIENTE DE LAS SIETE CABEZAS
Origen: Mixe.
Misión: Ocasionar temblores y derrumbes, construir barrancos y cuidar tesoros marinos. Tiene el poder de dominar las aguas, transformarse en huracán y causar inundaciones, naufragios y ahogamientos.
Antídoto: Pedir clemencia a las divinidades que la protegen: El Señor de la Lluvia y El Señor del Viento Negro. Cortarle cada una de sus siete cabezas, lo cual sólo puede lograrse si se poseen poderes sobrenaturales. Hacer que coma mucho para que se amodorre y pierda su agilidad por un tiempo.
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