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À propos de cette activité
Había una vez, en un río cristalino rodeado de flores silvestres, una pequeña tortuguita llamada Velos. Aunque todos pensaban que las tortugas eran lentas, Velos tenía un secreto: cuando cerraba los ojos y confiaba en su corazón, podía moverse tan rápido como el viento.
🌿 Cada mañana, Velos entrenaba en la orilla del río, deslizándose entre las piedras y jugando con los peces que la animaban. Su sueño era participar en la Gran Carrera del Bosque, donde competían animales veloces como el venado, la liebre y el colibrí.
El día de la carrera, los demás animales se rieron:
—“¿Una tortuga en la competencia? ¡Nunca ganarás!”
Pero Velos no se rindió. Recordó las palabras de su abuela:
—“La verdadera velocidad viene del valor y la constancia.”
🌈 Cuando comenzó la carrera, Velos avanzó despacio al principio, pero pronto su corazón empezó a brillar. Con cada latido, sus patitas se movían más rápido, y el viento la acompañaba como un amigo invisible.
Al final, Velos no solo llegó a la meta, sino que lo hizo con una sonrisa enorme. No ganó el primer lugar, pero todos quedaron sorprendidos de su esfuerzo y valentía. Desde ese día, la tortuguita Velos enseñó a los demás que la fuerza más grande no está en ser el más rápido, sino en nunca rendirse.
🌿 Cada mañana, Velos entrenaba en la orilla del río, deslizándose entre las piedras y jugando con los peces que la animaban. Su sueño era participar en la Gran Carrera del Bosque, donde competían animales veloces como el venado, la liebre y el colibrí.
El día de la carrera, los demás animales se rieron:
—“¿Una tortuga en la competencia? ¡Nunca ganarás!”
Pero Velos no se rindió. Recordó las palabras de su abuela:
—“La verdadera velocidad viene del valor y la constancia.”
🌈 Cuando comenzó la carrera, Velos avanzó despacio al principio, pero pronto su corazón empezó a brillar. Con cada latido, sus patitas se movían más rápido, y el viento la acompañaba como un amigo invisible.
Al final, Velos no solo llegó a la meta, sino que lo hizo con una sonrisa enorme. No ganó el primer lugar, pero todos quedaron sorprendidos de su esfuerzo y valentía. Desde ese día, la tortuguita Velos enseñó a los demás que la fuerza más grande no está en ser el más rápido, sino en nunca rendirse.
Créé par
Clarita Nataly Zarate Pinto
Peru
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