Newton
Buenos días, señor Hooke. Últimamente he estado pensando mucho en una cuestión muy simple: ¿por qué caen las cosas?
Hooke
Pues por el peso, obviamente. Las manzanas caen porque pesan. ¿Qué más explicación quieres?
Newton
Sí, pero… ¿qué significa exactamente “peso”? ¿Por qué la manzana baja hacia el suelo y no flota hacia arriba? ¿Por qué la Luna gira alrededor de la Tierra y no sale volando en línea recta?
Hooke
Supongo que la Tierra la atrae de alguna manera… Igual que atrae la manzana.
Newton
¡Exacto! He llegado a la idea de que todos los cuerpos del universo se atraen entre sí.
Hooke
¿Todos? ¿Una manzana atrae a otra manzana? ¿Y una persona atrae a otra persona?
Newton
Sí, todos. Pero normalmente no lo notamos porque la atracción entre objetos pequeños es muy débil comparada con la enorme atracción de la Tierra.
Hooke
Interesante… Entonces dices que la Tierra atrae a la manzana, pero también la manzana atrae a la Tierra.
Newton
Justo. La diferencia es que la Tierra es muchísimos más grande, así que se mueve muy, muy poco cuando atrae a la manzana; en cambio, la manzana cae rápidamente hacia la Tierra.
Hooke
Y esa misma atracción es la que mantiene a la Luna en su órbita, ¿verdad?
Newton
Así es. La Luna quiere moverse en línea recta, pero la Tierra la atrae y la mantiene girando a su alrededor. Lo mismo sucede con los planetas y el Sol.
Hooke
Entonces, ¿la misma causa explica tanto la caída de una manzana como el movimiento de la Luna y de los planetas?
Newton
Exactamente. Una sola ley para todo el universo. Cuanto más grandes son los cuerpos, más se atraen. Y cuanto más lejos están, menos se atraen.
Hooke
Admito que suena elegante. Una ley sencilla para explicar todo lo que ocurre en el cielo y en la Tierra.
Newton
Esa es la belleza de la ciencia, señor Hooke: buscar reglas que sirvan para comprenderlo todo.