Samantha Rivera
Muy buenas tardes estimados, estoy muy agradecida por el recibimiento de el premio nobel por la cura del cáncer, este premio no va solo para mi, va también para mi grupo científico que sin ellos no hubiera tenido el premio en mis manos y la gente con cáncer, pero yo tengo una historia que contar detrás de todo esto. Bueno todo comienza desde niña, me interesaba mucho por la ciencia y siempre que en mi colegio habían ferias científicas o cosas por el estilo siempre me sacaba los primeros lugares.
Samantha Rivera
Y toda esa pasión por la ciencia me llevo a ingresar a una prestigiosa universidad para estudiar biomedicina, sin embargo mi experiencia no fue tan buena. A pesar de mi talento me enfrente a criticas constantes de profesores que consideraban mis ideas "poco realistas". Mi proyecto sobre mecanismos celulares no convencieron al comité. Algunos de mis compañeros se burlaban de mi obsesión por encontrar soluciones para enfermedades "incurables". Cansada de la presión, abandone la universidad
Samantha Rivera
antes de terminar el ultimo año. Fue un golpe muy duro, pero también el inicio de mi verdadera libertad científica. Estuve lejos de rendirme, transformé el garaje de mi casa en un pequeño laboratorio improvisado. No tenía acceso a equipos sofisticados ni financiamiento, pero tenía algo más poderoso: convicción.
En ese espacio tenia tubos de ensayo, microscopios de segunda mano, etc. comencé a desarrollar mi propia línea de investigación. Me centre en un enfoque: atacar el cáncer
Samantha Rivera
desde su microambiente, alterando las señales que permiten a las células malignas crecer y evadir el sistema inmunológico. Mis primero experimentos fallaron, y muchos científicos que vieron mi situación, no creían que llegara lejos. Pero también hubieron quienes vieron mi potencial. Algunos investigadores me comenzaron a compartir datos, me enviaban muestras e incluso acceso a laboratorios durante horarios nocturnos, Así paso a paso, construí una red de aliados. No se basaba de instituciones
Samantha Rivera
Sino de colaboración genuina.
Yo empecé a colaborar con científicos de varios países fuera del sistema académico tradicional. Juntos descubrimos una proteína clave que permitía el crecimiento del cáncer. En unas de estas descubrí algo. Al desactivarla, las células tumorales dejaban de crecer y el sistema inmunológico podía eliminarlas. Tras casi un año de pruebas, datos, refinando técnicas y repitiendo experimentos con precisión casi obsesiva, confirmamos que estábamos ante una posible cura.
Samantha Rivera
Cuando yo y mi equipo publicamos el descubrimiento y los resultados, el mundo científico quedo en shock. Universidades, centros de investigación y gobiernos distintos países llamaban día y noche por el aporte a la medicina. Aunque algunos científicos/as criticaron mis métodos por venir fuera del sistema académico. yo les respondí con más estudios y evidencias que me validaron.
Con el tiempo, mi tratamiento salvó a millones de vidas y cambie por completo la forma en la que se combate el cáncer.
Samantha Rivera
Cree un centró de investigación para apoyar a jóvenes científicos/as y mi historia se convirtió en un símbolo de perseverancia e innovación. Mi nombre quedó marcado como el de una científica que transformó la medicina y el futuro de muchas personas.
Con esto me despido y digo de vuelta muchas gracias por el premio noble y, a mi equipo y a otros estudiantes por confiar en nosotros, que no se les olvide nuestro lema es "Cada célula cuenta, cada descubrimiento importa".