Edipo
¡La verdad me ha roto! ¿Cómo podía vivir sin saber que yo era el culpable?
Coro
Hijos de Tebas, escuchad: la sombra de la culpa no se disipa con efusiones de fe.
Creonte
Edipo, Tebas requiere un liderazgo firme, pero la verdad que te persigue debe enfrentarse con cabeza fría.
Mensajero
La reina Jocasta ha muerto; el reino llora su silencio y el peso de esta revelación.
Pastor
Yo, que guardé los secretos de esa casa, os digo cómo empezó todo: un cruce de destinos y oráculos.
Edipo
Si descubrir la verdad me devuelve la desgracia, que la culpa me haga cegar para no ver más.
Coro
Que las piedras de Tebas testifiquen: nada nace sin dolor, y nadie escapa de su propio destino.
Creonte
Puedo gobernar Tebas con prudencia, si la verdad se acepta y el dolor se comparte.
Mensajero
La ciudad tiembla; el rey que nos protegía ha caído en su propio abismo.
Pastor
El niño que fue hallado entonces ya estaba marcado; recordad, fue criado como hijo, sin saber.
Edipo
¡Yo mismo di la vida a la sombra que no era mi padre! ¡El eco de mis errores me clava la verdad!
Coro
La culpa no se lava con lágrimas; solo la verdad puede traer algún tipo de alivio.
Creonte
Puedo gobernar Tebas con prudencia, si la verdad se acepta y el dolor se comparte.
Mensajero
Y para sellar su destino, Edipo ha decidido cegar sus ojos con las agujas de su propia corona.
Edipo
¡Que me seduzca la oscuridad! Que el mundo vea que, aunque vea menos, mi conciencia permanece intacta.
Coro
La lámpara de la razón parece apagarse; sin embargo, la voluntad humana persiste.
Pastor
Recordad cómo nació esta tragedia: un secreto que nadie debía saber, oculto en la casa de la reina.
Edipo
No puedo seguir mirando al mundo cuando veo mi rostro en cada espejo de Tebas.
Creonte
Es suficiente. Te ocultas, y Tebas queda libre de ti, pero no de la sombra.
Coro
La voz de los ancianos se eleva: el destino no se negocia; se enfrenta y se acepta.
Mensajero
La ciudad ahora desea paz; la justicia que prometiste sin mirar la verdad pronto se impondrá.
Edipo
¡Maldito destino! Me arranco los ojos para no seguir viendo la vergüenza que caigo sobre mí.
Coro
Así termina el tirano que fue rey, y nace la humildad de quien aprendió a ver con otros ojos.
Pastor
Solo queda la esperanza de una Tebas que no olvida, que aprende de esta caída.
Creonte
Qué el pueblo honre a los muertos y que el futuro traiga un orden sin temor.
Coro
Que la lluvia de Tebas lave la sangre de la casa de Labdaco, y que la piedad reine.
Edipo
Si algún día el fruto de mi culpa sirve de lección, que sirva para que nadie más tema al propio destino.
Mensajero
El oráculo se cierra; Tebas escucha el silencio que llega con la nueva era.
Coro
Alegraos, porque la justicia, aunque áspera, guía a la ciudad hacia la prudencia.
Edipo
Adiós Tebas; mi castigo es permanecer con mi peso en la memoria de este reino.