1
Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que necesiten.
2
Prontitud de ánimo para obrar el bien.
3
Sufrir con paz y serenidad todas las adversidades.
4
conduce a evitar toda clase de exceso, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas. Quienes en estado de embriaguez, o por aficción inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables
6
Es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual según los principios de la fe y la razón. Por esta virtud la persona adquiere dominio de su sexualidad y es capaz de integrarla en una sana personalidad, en la que el amor de Dios reina sobre todo.
7
no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio.
10
La tercera y principal de las Virtudes Teologales. Es el amor de Dios habitando en el corazón.