“Después que Juan fue entregado,
marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 «El tiempo se
ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.»”
(Mc 1,14).
“Jesús se acercó a ellos y les habló
así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced
discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he
aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»” (Mt 28,
18-20).
“Los que se habían dispersado iban
por todas partes anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a una
ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo. La gente escuchaba con atención y
con un mismo espíritu lo que decía Felipe, porque le oían y veían las señales
que realizaba; pues … muchos paralíticos y cojos quedaron curados. Pero cuando
creyeron a Felipe que anunciaba la Buena Nueva del Reino de Dios y el nombre de
Jesucristo, empezaron a bautizarse hombres y mujeres.” (Hch 8, 4-7.12).
«Yo os aseguro: dondequiera que se
proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta
ha hecho para memoria suya.» ( Mc 14,9).
“También nosotros os anunciamos la
Buena Nueva de que la Promesa hecha a los padres Dios la ha cumplido en
nosotros, los hijos, al resucitar a Jesús, como está escrito en los salmos:
Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy. Tened, pues, entendido, hermanos,
que por medio de éste os es anunciado el perdón de los pecados; y la total
justificación que no pudisteis obtener por la Ley de Moisés la obtiene por él
todo el que cree.” (Hch 13,32-33.38-39).
“Si
no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. ¡Pero no! Cristo
resucitó de entre los muertos como primicias de los que durmieron. Porque, habiendo
venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de
los muertos. Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos
revivirán en Cristo. Pero cada cual en su rango: Cristo como primicias; luego
los de Cristo en su Venida.” (1 Cor 15,13.20-23).