Existen tampones de tipo “orgánico” y normal. También los hay “perfumados” y “no perfumados”. Pero antes de que se pueda vender cualquier tipo de tampón, deben someterse a una revisión de la FDA para determinar si son esencialmente equivalentes —y tan seguros y eficaces— como aquellos que se comercializan legalmente.
Como parte de esta revisión de la FDA, los fabricantes presentan los resultados de las pruebas para evaluar la seguridad de los materiales utilizados para fabricar los tampones y los aplicadores; la absorción, resistencia e integridad de los tampones; y si los tampones favorecen el crecimiento de ciertas bacterias perjudiciales o si alteran el desarrollo bacteriano normal en la vagina.
Las fibras absorbentes usadas en los tampones que se venden hoy en día se fabrican con un proceso de blanqueo libre de cloro elemental, que también evita que los productos tengan niveles peligrosos de dioxina (un tipo de contaminante que se encuentra en el medioambiente).
La conclusión: La FDA considera que todos los tampones comercializados que cumplan con los requisitos de la dependencia, incluida la revisión previa a la comercialización, son seguros y eficaces cuando se usan según las instrucciones.