Eventualmente, Carranza (ahora apoyado por los Estados Unidos) y sus seguidores, convocaron a una convención constitucional para redactar una ley suprema de México, que luego se presentó al Congreso. La versión final fue aprobada en 1917, consagrando la reforma agraria y los derechos económicos sin precedentes para el pueblo mexicano. Después de la aprobación de esta constitución, en 1917, Carranza, como presidente de México, procedió a ignorar sus promesas. Como consecuencia, la revolución continuó hasta 1920. Carranza fue asesinado y el general Álvaro Obregón subió al poder.