Un futurible es un futuro posible imaginado por alguien. Al acercarse el fin del segundo milenio, muchos nos preguntamos qué pueden esperar los del tercero.
Podrían diseñarse tres futuribles para el tercer milenio: la extinción de la humanidad, el retorno a la barbarie y el avance a una sociedad mundial solidaria, equitativa y austera. Veamos de
qué se trataría en cada caso.
Todos saben que la extinción de la humanidad ya no es mera fantasía de fanáticos religiosos, sino una posibilidad real desde agosto de 1945. Si se desencadenara una guerra mundial
nuclear, al cabo de pocas semanas no quedarían organismos con vida en el planeta. Unos morirían inmediatamente por efecto de las explosiones; otros, incinerados por las tormentas ígneas en ciudades y bosques; otros, por intoxicación radiactiva, y los restantes, a causa del invierno nuclear.
En resumen, el primer futurible es el omnicidio -el fin de la biosfera-, que es lo más parecido al fin del mundo profetizado por sacerdotes hindúes, hebreos, cristianos y mayas. El segundo
futurible es el retorno a la barbarie. En realidad, este retorno ya ha comenzado con la explosión demográfica, la explotación desaforada de los recursos minerales y el deterioro del medio ambiente. De proseguir estos procesos, las generaciones del siglo venidero verán agotarse definitivamente las reservas de petróleo y otros minerales que sustentan a la industria moderna.
Para ganar un poco de tiempo, las elites más agresivas atacarían a muchos países del Tercer Mundo (con la complicidad de las oligarquías locales), a fin de apoderarse de sus recursos
naturales. No quedarían metales para construir nuevas máquinas, casas, puentes, ni carreteras de hormigón armado; ni quedaría petróleo ni otros combustibles fósiles para activar vehículos ni fabricar fertilizantes artificiales y plásticos.
El Tercer Mundo se convertiría en un vasto desierto en el que sólo funcionarían las industrias extractivas. Los dueños del mundo, brutalizados por sus propias conquistas territoriales y económicas, se desinteresarían de la ciencia, de las artes y de las humanidades: se romanizarían.
A esa barbarie ya nos estamos encaminando: basta ver los datos alarmantes acerca del crecimiento demográfico, del agotamiento de los recursos naturales no renovables, de los conflictos
bélicos, del deterioro del medio ambiente y de la decadencia tecnológica, que aparecen en los informes anuales (World Development Reports) del Banco Mundial y del Worldwatch Institute.
El tercer futurible es la sociedad mundial solidaria, equitativa y austera. Sería una sociedad encabezada por un gobierno multinacional que asegurase la paz, la explotación racional de los
recursos, la preservación del ambiente y el control de la natalidad.
Con una población mundial 10 veces menor que la actual, y dedicada a menesteres pacíficos, la humanidad podría sobrevivir varios milenios, acaso millones de años.
Sin embargo, para evitar desheredar a la posteridad, la humanidad tendría que adoptar un estilo de vida más austero que el que llevan las clases medias europeas y norteamericanas en la
actualidad: el estilo del consumo conspicuo, como lo caracterizara Thorstein Veblen ya en 1889.
¿Cuál de los tres futuribles es el más posible? El primero, la extinción final y total de la vida, u omnicidio, es perfectamente posible dada la acumulación de chatarra nuclear y la ambición
de ciertos mandatarios.
El segundo futurible, o retorno a la barbarie, ya está siendo actualizado. La población mundial sigue creciendo a una velocidad aterradora. Por ejemplo, se estima que Nigeria sobrepasará
los 500 millones, y la India, los 1700, antes de llegar al punto de crecimiento nulo. Creo que la única esperanza de supervivencia de la especie humana radica en el tercer futurible. Es perfectamente factible y no requiere revoluciones sociales ni la cesión total de las soberanías nacionales, sino tan sólo su restricción en beneficio de todos. Sólo requiere que los estadistas entiendan de una vez qué está pasando, qué pasará si el mundo se sigue arruinando y qué podría lograrse de diseñarse y ponerse en práctica un proyecto internacional para salvar a la especie humana de la barbarie o incluso de su extinción. El que uno de los tres futuribles (o un cuarto) se haga realidad no depende sino de nosotros.
1
¿Sobre cuál de las siguientes ideas se desarrolla TODO el texto ?
2
¿Qué función cumple el segundo párrafo dentro del texto?
3
¿Cuál de los siguientes resúmenes es el más adecuado porque reúne la información más importante?
4
¿Cuál sería la causa de que el Tercer Mundo se convirtiera en un vasto desierto en el que sólo funcionaran las industrias extractivas?
5
¿Qué consecuencias produce la actualización del segundo futurible (el retorno a la barbarie)?
6
De acuerdo con el contenido global del texto, ¿a qué SE OPONE la siguiente expresión: “explotación desaforada de los recursos”?
7
Según el sentido del texto, ¿qué significa la palabra en mayúsculas en el siguiente fragmento? “Para ganar un poco de tiempo, las ELITES más agresivas atacarían a muchos países del Tercer Mundo (...)”
8
¿Qué significa la palabra en mayúsculas teniendo en cuenta el sentido del texto? “(...) para evitar desheredar a la posteridad, la humanidad tendría que adoptar un estilo de vida más AUSTERO que el que llevan las clases medias europeas y norteamericanas en la actualidad (...)”
9
¿Cuál de las siguientes expresiones NO manifiesta una actitud de desagrado del autor?
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¿A qué se refieren las palabras en mayúsculas? “Si se desencadenara una guerra mundial nuclear, al cabo de pocas semanas no quedarían organismos con vida en el planeta. UNOS morirían inmediatamente por efecto de las explosiones; OTROS, incinerados por las tormentas ígneas en ciudades y bosques; otros, por intoxicación radiactiva, y LOS RESTANTES, a causa del invierno nuclear.”
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“Unos morirían inmediatamente por efecto de las explosiones; otros, incinerados por las tormentas ígneas en ciudades y bosques (...)” La COMA indica que se ha omitido un
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La intención del autor del texto es
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¿A qué se refiere la palabra en mayúsculas en el siguiente fragmento? Para ganar un poco de tiempo, las elites más agresivas atacarían a muchos países del Tercer Mundo a fin de apoderarse de SUS recursos naturales.
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La cita de Thorstein Veblen tiene por función
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