El Espíritu Santo culmina en
María las expectativas y la preparación del Antiguo Testamento para la venida
de Cristo. De manera única la llena de gracia y hace fecunda su virginidad,
para dar a luz al Hijo de Dios encarnado. Hace de Ella la Madre del «Cristo
total», es decir, de Jesús Cabeza y de la Iglesia su cuerpo. María está
presente entre los Doce el día de Pentecostés, cuando el Espíritu inaugura los
«últimos tiempos» con la manifestación de la Iglesia. (CCIC 142).
La Bienaventurada Virgen María es Madre de la Iglesia en
el orden de la gracia, porque ha dado a luz a Jesús, el Hijo de Dios, Cabeza
del Cuerpo que es la Iglesia. Jesús, agonizante en la cruz, la dio como madre
al discípulo con estas palabras: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 27). (CCIC
196).
Contemplando a María, la toda
santa, ya glorificada en cuerpo y alma, la Iglesia ve en ella lo que la propia
Iglesia está llamada a ser sobre la tierra y aquello que será en la patria
celestial. (CCIC 199).
La oración de María se
caracteriza por su fe y por la ofrenda generosa de todo su ser a Dios. La Madre
de Jesús es también la Nueva Eva, la «Madre de los vivientes» (cf Gn 3,
20): Ella ruega a Jesús, su Hijo, por las necesidades de los hombres. (CCIC 546).
Además de la intercesión de María
en Caná de Galilea, el Evangelio nos entrega el Magnificat (Lc 1,
46-55), que es el cántico de la Madre de Dios y el de la Iglesia, la acción de
gracias gozosa, que sube desde el corazón de los pobres porque su esperanza se
realiza en el cumplimiento de las promesas divinas. (CCIC 547).
Y en sus letanías le invocamos: Madre de la misericordia, Madre de la divina gracia, Madre de la esperanza, Madre purísima, Madre castísima, Madre siempre virgen, Madre inmaculada, Madre amable, Madre admirable, Madre del buen consejo, Madre del Creador, Madre del Salvador, …, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los migrantes, Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles, Reina de los Mártires, Reina de los Confesores, Reina de las Vírgenes, Reina de todos los Santos, Reina concebida sin pecado original, Reina asunta a los Cielos, Reina del Santísimo Rosario, Reina de la familia, Reina de la paz.