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En
la
monótona
quietud
cotidiana
de
la
se
ha
hecho
una
pausa
.
Hay
una
algarabía
loca
de
;
los
cohetes
rasgan
el
espacio
,
como
flechas
de
fuego
,
y
desde
lo
alto
vierten
una
de
estrellitas
menudas
que
brillan
un
instante
y
en
seguida
se
apagan
,
como
ilusiones
de
la
humanidad
.
Poco
a
van
llegando
,
frente
a
la
iglesia
,
endomingados
,
de
caras
tostadas
,
de
recias
espaldas
,
de
decires
picaros
.
Tras
de
la
estela
de
sus
risas
llegan
grupos
de
jocundas
y
parleras
.
De
vez
en
vez
cruza
una
viejecita
enjuta
,
,
tocada
enteramente
con
manto
,
o
bien
un
anciano
de
faz
rasurada
,
de
piel
flácida
,
que
con
voz
opaca
os
da
al
pasar
unos
"
buenos
"
mansos
.
Estos
viejecitos
,
que
se
han
puesto
sus
galas
para
acudir
al
,
son
amables
,
simpáticos
,
un
poco
ingenuos
.
Si
por
casualidad
os
paráis
cerca
de
los
donde
charlan
,
los
oiréis
hablar
de
cosechas
o
de
;
si
los
miráis
,
los
veréis
otear
la
altura
con
ojos
escrutadores
:
estos
ancianos
son
,
por
mitad
,
y
astrónomos
.
Las
doncellas
penetran
en
la
iglesia
sin
detenerse
a
,
sin
osar
apenas
levantar
los
ojos
del
,
ungidas
de
fervor
,
temerosas
de
pecar
.
Convencidas
de
la
flaqueza
humana
,
no
se
atreven
a
poner
la
vista
en
la
cáscara
de
la
manzana
sabrosa
,
aterradas
de
la
fragancia
que
despide
.
Los
se
van
agrupando
a
la
puerta
de
la
iglesia
y
discurren
sobre
la
marcha
del Conceju
,
sobre
las
probabilidades
del
;
algunos
despellejan
al
ausente
,
hasta
que
unas
les
hacen
suspender
su
piadosa
tarea
y
penetrar
en
el
templo
.
Las
mujeres
,
delante
,
arrodilladas
,
ante
los
cirios
crepitantes
de
las
tumbas
;
detrás
se
van
colocando
,
en
pie
,
los
hombres
;
en
el
coro
,
una
voz
áspera
,
de
bajo
enronquecido
,
gruñe
unos
latinajos
fantásticos
,
acompañado
de
otras
vocecitas
infantiles
,
cortantes
,
aflautadas
.
Cuando
llegan
a
pasajes
que
conocen
bien
,
enardecidos
,
con
ahínco
,
se
desgañitan
chillando
;
luego
el
diapasón
desciende
,
van
apagándose
las
vocecitas
aflautadas
y
entonces
el
bajo
arrastra
las
palabras
,
rumia
el
,
dando
al
cántico
un
tonillo
de
siesta
,
soporífero
,
anonadante
.
En
el
mayor
,
dorado
,
brillante
,
de
columnas
salomónicas
,
entre
las
que
se
afirman
unos
santos
ignotos
para
mí
,
ofician
la
solemne
tres
curas
altos
,
magníficos
dentro
de
sus
de
colores
vivos
,
de
áureas
trencillas
.
Otro
delgadito
,
albo
,
agita
con
acompasado
movimiento
el
incensario
.
Dos
rapaces
,
envueltos
en
túnicas
rojas
,
sostienen
los
ciriales
,
plateados
.
(
.
.
)