La
puerta
tenía
un
gran
de
bronce
y
pensé
que
iba
a
ser
bravo
sacarle
lustre
.
Después
vino
la
señora
,
impresionante
.
Sonrió
como
una
,
pero
sólo
como
.
Quiero mucho juicio . Tengo un mozo , así que nada de sonrisitas ni de mover el trasero .
. . . el patrón , don Celso , un bagre con lentes , más callado que el cine mudo , con cara de y ropas de Yriart . . .
A quién va a la niña Estercita , que se pasa reventándose los granos , jugando al tenis en Carrasco y desparramando fichas en el Parque Hotel .
Sabía
que
don
Celso
tenía
guardado
un
papel
gris
en
el
cajón
del
medio
de
su
escritorio
.
Yo
lo
había
leído
,
porque
nunca
se
.
Entonces
como
si
él
hubiera
dicho
lo
que
no
,
le
pregunté
:
"
Vos
sí
.
.
.
pero
,
¿
y
tu
familia
?
"
" Habla " , y antes de que colgara : " No corte , señora , le interesa . "
Claro que afloja . Estuve por dar los , pero con la emoción dejé que me besara .
Entonces tuve una corazonada y agarrándome fuerte del paraguas de nylon , le contesté tranquila : " Yo bien , ¿ y usted , ? "